ACTUALIZACIÓN 9, 14 DE FEBRERO

El tiempo se tuerce.
La mayor parte de los
equipos están en campamentos
avanzados cuando el parte
meteorológico anuncia tormentas para
varios días. Esto significa el
bloqueo de nuestras actividades y
problemas de comunicación entre los
equipos. Al final de 7 días, se
obtienen resultados y todo el mundo
consigue volver a Guarello.
Sumidero de los
Dientes (9 al 10 de febrero)
Después de pasar 2
días en el campamento avanzado,
Jean-François acompaña a las 3
personas de Sernatur (Carolina,
Jessica y Álvaro) hasta Guarello.
Durante este tiempo, Judí y Gustavo
prosiguen la topografía del sumidero
de los Dientes, hasta que una
crecida les impide continuar la
exploración. Al día siguiente, Jean-François
recupera al resto del equipo en el
Seno Soplador. La navegación en
zodiac se vuelve muy difícil por el
viento reinante, con ráfagas de más
de 100 km/h, todo ello unido a
problemas en el motor.

¡Bloqueados en Barros
Luco!
A pesar de haber
desplegado una fuerte logística,
aquí en Patagonia son los elementos
los que dictan la ley. Nuestras
últimas exploraciones en Barros Luco,
un extenso seno que se abre sobre el
Pacífico al norte de Madre de Dios,
nos lo ha vuelto a demostrar.
Barros Luco... Cuando
nos interesamos en 2006, se trataba
aún de una extensa zona virgen libre
de toda exploración espeleológica.
Su acceso, por el Pacífico, nos
estaba vetado con los medios que
disponíamos. Por tierra y a la
espalda de los exploradores, se
transportó una zodiac pequeña con su
motor además de todo el equipo
necesario para la prospección en
pequeños equipos. Estos esfuerzos
han sido ampliamente recompensados
con el descubrimiento de un
esplendido lugar, cavidades
prometedoras y grutas sepulcrales
atribuibles a nómadas del mar que
navegaban aún, hace 50 años, en los
canales de la Patagonia.
Un barco preparado
para alta mar
Este año deseábamos
volver pero con medios mas potentes.
La Compañía de los aceros del
Pacífico pone a nuestra disposición
por diez días un sólido barco de
acero de 18 m., equipado de dos
potentes motores, permitiéndonos
navegar en alta mar. Bernard Tourte,
jefe de la expedición, ha preparado
un viaje ambicioso que va a permitir
a un equipo de Sernatur, el
Ministerio de Turismo chileno,
participar por algunos días en la
expedición dónde podrán juzgar in
situ el potencial turístico de Madre
de Dios. El Del-Mar II irá también a
buscar a Puerto Edén algunos
miembros de la pequeña comunidad
Kawesqar para que visiten la gruta
del Pacífico y sus pinturas
parietales. A su paso, el Del-Mar II
dejará una parte del equipo en el
norte de Madre de Dios y después se
adentrará en Barros Luco para
instalar un campamento en tierra y
desplegar los equipos. El barco
permanece en la zona como campamento
base para nuestros amigos Kawesqar y
María José, antropóloga física de la
universidad de Chile que trabajará
en las sepulturas halladas en 2006.
El 6 de enero, el
Del-Mar II deja Guarello, dirección
Puerto Edén. De paso deja un equipo
en Trinidad; Buldo, Marta, Fernanda,
Enrique, Pierre, Al, Sebastián y
Samuel, con un C5 y el DB550, un
bidón de gasolina, comida para 4
días (más 3 de reserva), material y
comunicaciones de radio y teléfono
satélite, en el seno Egg, muy al
norte de Madre de Dios. La grúa del
barco pone los botes neumáticos en
el agua. Hace una noche cerrada.
¿Dónde dormirán?... Al menos no
llueve. Comienza su aventura (relato
en la página siguiente).

Los últimos Kawesqar
7 de febrero, nos
encontramos en Puerto Edén, 180 km
al norte de Madre de Dios: Marcelo,
el homólogo Chileno de Bernard
Tourte, Richard y María José han
venido a buscar a los Kawésqar,
filmados por la cámara de Luc.
Marcelo consiguió traerlos a Madre
de Dios, con un programa de
colaboración entre su pequeña
comunidad y Centre-Terre. Son 18
Kawesqar en Puerto Edén, de sus 180
habitantes, pero bajo el impulso de
algunos jóvenes Kawesqar, decidieron
luchar para no volver a caer en el
anonimato como pueblo desaparecido.
Símbolo de este renacimiento más o
menos político-social, rehúsan a la
apelación negativa de Alakaluf,
prefirieren llamarse Kawesqar,
nombre verdadero de su pueblo. Como
en 2000, encontramos a Gabriela
Paterito, su hija María Isabel Tonko,
y su compañero Raúl Edén. Estará
también en el viaje Francisco
Arroyo, que vivió cerca de Guarello
hasta la mitad de los años 90.
Gabriela también navegó por Madre de
Dios, con sus dos anteriores
maridos, remando desde Puerto Edén:
un viaje que duraba treinta días
para cazar otarios frente a la costa
de Madre de Dios. No nos faltan
preguntas que hacerles...
Entre ellas, la del
hipotético camino que conectaría vía
terrestre el Seno Soplador con la
costa Pacífica, como nuestros
anteriores descubrimientos han
permitido imaginar. Mientras que el
Del-Mar II se adentra en los canales
de Patagonia, Luc discute con
Marcelo y Raúl sobre las posibles
incursiones terrestres de su pueblo.
Raúl es un marinero, lo prueba
indicando al capitán las trampas de
la costa Pacífica sobre la carta
marina. Nunca ha navegado sobre el
Pacífico en canoa, solamente en
chalupa con marineros chilotes para
pescar centollas. Luc muestra un
seno en el mapa, y pronuncia el
nombre: "Soplador". Rápidamente,
Raúl se acuerda: "antes, los
antiguos, iban a cazar albatros y
patos el Pacífico;" iban a pie desde
el Soplador y llegaban tras dos días
de marcha al Pacífico, hasta una
colonia de albatros en el
acantilado. Transportaban pieles de
lobo para fabricar refugios y
volvían tras varios días con la
caza...
¡Son los rastros de
este antiguo camino de caza lo que
encontramos en los abrigos del
Calafate y el Perifollo (véase la
crónica del 20 de enero)! ¿Fueron
ellos los que utilizaron también la
gruta refugio adaptando los huesos
de ballena como tienda? Raúl no lo
sabe.

De nuevo en la gruta
del Pacífico
8 de febrero. Es
tarde. Salimos con el Del-Mar hacia
la gruta del Pacífico y volveremos
de nuevo a Guarello por la noche.
Llueve, el tiempo es oscuro, pero no
hay viento. El barco atraca muy
cerca de la gruta, protegido de la
marejada por un pequeño promontorio.
El bote auxiliar del Del-Mar se
lanza al mar, Raúl a la proa guía al
marinero y le indica los pasos que
evitan los arrecifes. Algunos
minutos más tarde, todo el mundo
está en tierra. Gabriela, 72 años,
Francisco, 68 años, Raúl y María
José, más jóvenes, recorren la costa
para llegar hasta la cueva. Las
cámaras vuelven de nuevo a
inmortalizar este momento que
soñábamos desde 2006. Gabriela
reconoce la cavidad. Con su último
marido, venía aquí para refugiarse y
cazar otarios en la zona. Nos indica
dónde acampaban: en la zona de
entrada, con vestigios
contemporáneos. Un poco más adentro
rebusca entre numerosas osamentas,
lapas y mejillones que cubren el
suelo. Nombra cada animal; el
omóplato de un lobo, el cráneo de
una nutria... Estamos ahora al final
de la gruta, los focos iluminan las
pinturas: ¡nunca las habían visto!
Son del mismo color ocre que
utilizaban para decorar los botes y
los remos... Observan todo, después
los “asediamos” con una larga
entrevista sobre sus modos de vida,
la caza, los largos viajes en bote,
a remo desde Puerto Edén. Finalmente
realiza lo que han venido a hacer,
recorre a pié toda la cueva
describiendo todo lo que ve en su
lengua Kawesqar. Una lengua
indefinible. Sonidos que nunca
habíamos oído. Si hace eso, es para
que la película de este memorable
día se envíe a Puerto Edén para
mostrárselo a toda la comunidad,
dejando su testimonio a jóvenes y
niños. Nos damos las gracias
mutuamente. Marcelo está emocionado.
Es lo que soñaba, un intercambio y
no un "saqueo" como muchos equipos
de televisión vinieron a hacer a
Puerto Edén, para rodar "el último
salvaje". De vuelta al barco, el
capitán nos anuncia que quiere
aprovechar el excepcional tiempo
para directamente salir hacia Barros
Luco, situado 30 km al norte.
Richard no tiene todo su material y
varios de nosotros tampoco, pero la
ocasión es demasiado buena; tenemos
aún cuatro horas de luz. La
navegación se realiza lejos de las
costas para evitar los arrecifes.
Adentrase en Barros Luco, es meterse
en los dominios de los delfines
australes. De nuevo, como en 2006,
unos minutos después de nuestra
entrada en el Barros Luco, una
manada viene a jugar a la proa del
Del-Mar II. En cada uno de nuestros
desplazamientos podemos observar sus
majestuosos bailes. Pocas cosas
pueden mostrar tan bien a la vez la
fuerza y la libertad.
Con la noche encima,
se echa el ancla en Barros Luco,
precisamente en el Brazo de los
Puertos, a un tiro de piedra de la
caliza, de las grutas sepulcrales y
de una surgencia que debe
bucearse...

Exploración de Barros
Luco.
Sábado 9 de febrero.
Estamos preparados
para empezar las exploraciones.
Richard y Jean- Marc hacen un primer
reconocimiento sobre el karst
llegando hasta un gran lago en
altura, dominando el Brazo de los
Puertos; Laurent, Franck y Marc
tienen como objetivo bucear una
surgencia localizada en 2006 y
realizar recogida de peces de agua
dulce; Jean- philippe, Denis y
George prosiguen la exploración de
una gruta localizada en 2006,
parando su exploración en una
escalada; Luc y María José visitan 2
sepulturas Kaweskar (véase más
lejos); los otros van con el Delphin
a prospectar la entrada de Barros
Luco. A las 5, todos los equipos han
podido realizar con más o menos
éxitos sus objetivos y vuelven al
Del-Mar II. El tiempo empeora, una
hélice del barco se enreda en una
maniobra con la cuerda del ancla y
obliga nuestros submarinistas a una
inmersión bajo el casco. El mar se
torna peligroso para asegurar la
vuelta de Luc y María José a bordo
del pequeño zodiac Typhoon, nuestro
ciclomotor de los mares, un equipo
va al rescate con un C5, barco
neumático mejor dotado. Ráfagas
fuertes amenazan el fondeo y
Guillermo va a refugiar el Del-Mar
II a Puerto Bueno, una zona
especialmente bien guardada de los
vientos, situada a la entrada de
Barros Luco. Dos barcos de
pescadores chilotes se refugian ya
allí, acaban de leer el boletín
meteorológico y las condiciones van
a deteriorarse aún más mañana. Se
preparan para permanecer bloqueados
hasta el 11 por la mañana en este
Puerto natural, lo que limitará
nuestros movimientos.
Domingo 10 de febrero:
el viento sopla, y la protección que
ofrece Puerto Bueno nos engaña sobre
el estado real de la mar: un equipo
(Laurent, Franck, Marc y Denis)
intenta una salida pero no logran su
objetivo, algunas zonas de Barros
Luco están impracticables para la
navegación. En cambio, otros recodos
están más tranquilos y les permite
bucear con los delfines, ¡¡un bonito
regalo de consolación!! Otros van
cerca de nuestra zona de atraque
(Jean-Marc y George) y encuentran
una cavidad con mucha corriente de
aire, acaban ante una pequeña
escalada. Otro equipo (Luc, María
José, Marcelo...), encuentran un
sistema de tres entradas con una
surgencia al pie de un acantilado.
Una de ellas sirvió de refugio
Kawesqar. La cavidad parece
continuar. La vuelta se realiza con
gran viento casi al límite de las
posibilidades de la zodiac.
Unos pescadores que
han atracado en las proximidades nos
invitan a suculentos pescados,
siendo un placer compartir con estos
trabajadores del mar un modo de vida
poco común.

Lunes 11 de febrero:
el tiempo es todavía muy malo: ¡no
podremos salir de Barros Luco! ¡El
humor del grupo no es bueno, pero
podemos hacer varias cosas!;
Richard, Jean-Philippe, Franck y
Claudio van a prospectar sobre el
karst al norte del Barros Luco,
vuelven de nuevo con nuevos datos en
su GPS, un nuevo sumidero con un
bello pozo de 15 m. de entrada a 420
metros de altitud. Jean-Marc, Denis
y Georges prosiguen la exploración
del día anterior en la gruta de los
Pescadores, topografían más de 150
m. de conductos nuevos llegando a
una mojada estrechez impenetrable.
El Del-Mar II, nos
acerca al pie de una segunda gruta
sepulcral, donde María José puede
estudiar osamentas, en particular,
un cráneo asombroso, en compañía de
Marc, Laurent y Luc. El mismo
equipo, reforzado con Marcelo y
Francisco (de Sernatur) vuelve más
tarde al Sistema de “Tres Entradas
Más Una". Marc y Laurent exploran y
topografían más 250 m y terminan en
la cabecera de un pozo. Curiosamente
encuentran una cuerda de pescador
colocada a 200 m. de la entrada. No
son los primeros en explorar la
cavidad... ¿Será la leyenda del
tesoro oculto en una gruta del
Barros Luco la que suscitó la
curiosidad de los pescadores,
transformados en espeleólogos con
afán de lucro?.

Una mejor visibilidad
permite encontrar un cuarto porche,
perfectamente circular, encima de la
pared derecha de la surgencia. Por
la tarde vuelven al barco, las
previsiones del tiempo no son
buenas.

Bloqueados en Barros
Luco
Martes 12 de febrero.
Nuestros amigos los pescadores salen
del seno: uno de los barcos irá a
pescar a Barros Luco, otro va a
intentar salir al Pacífico. Este
último vuelve de nuevo y nos informa
que el mar esta muy bravo, no pueden
salir a pescar pero quizás sea
posible que nosotros podamos salir.
Salimos, pero estando aún dentro de
Barros Luco, las olas sitian nuestro
barco. La mar se ha puesto peor,
pero nuestros amigos los delfines
nos escoltan realizando saltos
extraordinarios, su apoyo es solo
una vaga ayuda antes los elementos.
Las olas, algunas de 8 m.
provenientes de todas partes hacen
optar al capitán Guillermo por dar
media vuelta. Nos sentimos muy
pequeños... Volvemos un poco
tristes, pero Luc se lanza a cocinar
pizzas con los ingredientes que hay
a bordo, y María Isabel toma el
relevo con suculentos buñuelos, con
los que sube el ánimo del personal.
El último boletín
meteorológico nos lanza un jarro de
agua fría: el tiempo va a empeorar,
hay pocas probabilidades de escapar
mañana. Pronto empezaremos con
restricciones de comida, sobre todo
el equipo de Trinidad que no tiene
como vecinos a los generosos
pescadores. Las pocas comunicaciones
por teléfono satélite nos muestran
que la diversión en Trinidad está
asegurada ¡La gran tienda Vaude ha
muerto y los fumadores han acabado
sus cigarrillos! Se planea para el
día siguiente que un equipo vuelva a
pie por el camino del 2006 de
retorno a Guarello para aliviar la
situación en Barros y más adelante
un equipo de Trinidad a Barros Luco.
Una ventana de buen
tiempo entre dos tormentas...
Miércoles 13 de
febrero, 6 de la mañana:
¡movimiento! Guillermo, César y José
nos despiertan ¡Vamos a intentar
salir! Uno de los barcos pesqueros
ha salido muy pronto y el Pacífico
es navegable. Tenemos un pequeño
margen que parece no va a durar
entre la tormenta del noroeste de
los días anteriores y una nueva
tormenta del suroeste que se anuncia
para hoy... Las condiciones son
mejores que la víspera, pero la mar
aún se mueve mucho. Un último adiós
a los delfines y Barros Luco queda
tras nosotros. Rápidamente,
embocamos el canal Trinidad. Las
nubes están 300 m. por encima de
nosotros, llueve y hace viento, pero
proponemos rebautizarlo como canal
”Libertad”… Informamos al otro
equipo por el teléfono satélite de
que esta vez hemos conseguido salir,
se preparan para ser “rescatados”.
Los vemos a lo lejos, pequeñas
manchas de color en el gris que no
los ha liberado en una semana.
Parecen cansados, pero la alegría
inunda sus caras. No obstante
pudieron realizar nuevos
descubrimientos en esta estancia
forzosa. A las 14 h, estamos todos a
bordo navegando hacia Guarello
resguardados en los canales.
Degustando sabrosas pizzas de Luc y
rica pasta de Georges ¡Incluso vamos
a llegar para cenar a la base!
Al día siguiente por
la mañana, el Del-Mar II vuelve a
salir para llevar a los Kawesqar a
Puerto Edén y al equipo de Sernatur
a Punta Arenas. Poco después la
tormenta prevista cae sobre
Guarello. Grandes cortinas de agua
caen sobre el archipiélago. Estamos
aliviados de poder haber “escapado”
a tiempo…

CANAL TRINIDAD
Durante los días 6 y 13 de
febrero, el equipo formado por
Alan, Buldo, Zape, Stef, Pierre,
Samuel, Fernanda, Sebastián y
Marta, estuvieron reconociendo la
costa Norte de Madre de Dios.
A
las 12 de la noche el barco los
dejó con dos zodiacs, material y
comida para 4 días al fondo del
seno Egg.
El
día 7 amaneció excepcional. No lo
desaprovecharon. Recorrieron desde
el seno Egg, donde tenían montado
el campamento, hasta la entrada
del Seno Barros Luco, justo hasta
el cabo vertical, donde se
dividieron y cada zodiac reconoció
una de las playas de arena blanca
con porches interesantes al fondo.

El
tiempo maravilloso rápidamente dio
paso a un fuerte viento en aumento
con sus respectivas olas, con lo
que por la tarde, la salida de las
playas con las zodiacs fue …
interesante.
Durante el resto de los días
pudieron reconocer los senos más
importantes de esta zona norte,
revisando todos los abrigos
interesantes que se encontraron
en:
-
Seno entre monte Harbour y
Sierra Tudor.
-
Seno Cramer y parte del Walsey,
el mal tiempo impidió su
reconocimiento completo.
-
Senos Lamero y Egg.
-
Pequeños canales con dirección a
brazo Lastarria.
Se
buscaron posibles accesos al karst
de altura, cosa bastante
complicada por la abundante
vegetación que lo rodea o, cuando
no hay bosque, las enormes paredes
verticales que caen directamente
al mar.
Los
geólogos chilenos, Fernanda y
Sebastián, recogieron varias
muestras y anotaron datos
importantes que no estaban
registrados en el mapa geológico
de la zona.
De
todos los abrigos que se
encontraron, destacar el “abrigo
de la Nutria” y el porche de la
“Cueva de los Piratas”, ambos con
gran cantidad de conchas de lapas
y mejillón, así como huesos de
nutria, encontrándose 3 de ellas
momificadas.
Las
cuevas a destacar: la cueva de los
piratas, situada en el acantilado
de una playa al oeste del
campamento, al fondo del seno Egg.
En ella se consiguieron 370 metros
de topo con un desnivel de 43
metros, no sin esfuerzo, ya que la
temperatura dentro era
extremadamente fría: 4ºC con
fuerte corriente de aire en todas
las galerías, con lo que realizar
la topografía resultó
particularmente penoso ¡ pingüino
muerte!

En
otra de las playas cercanas al
campamento, ésta al sur, se
encontró la “cueva de los 7 ríos”,
formada por una red de galerías
paralelas con diferentes aportes
de agua que van uniéndose hasta
llegar a la zona de inundación, en
la resurgencia al exterior se
observan 1000 l/seg en período de
no mucha lluvia.
Se
verificó la conexión entre uno de
los estrechos canales al sur del
seno Egg y el Lastarria en Barros
Luco. Separados tan sólo por 100
metros de tierra.
En
esta incursión se tuvo que sortear
algún que otro problema. En la
última parte del canal, intentando
sortear una zona poco profunda, se
optó por un brazo paralelo que
tenía más profundidad, cuando al
grito de “un delfín, un delfín”
todos miraron a la izquierda, y
fue demasiado tarde para sortear
una piedra que acechaba traidora
en medio del canal. Consecuencia:
Marta, que estaba situada en la
proa, ante el impacto de la
embarcación, hace triple salto
mortal con tirabuzón aterrizando
de espaldas en las frías aguas del
canal ¡mujer al agua ¡ rápidamente
aparece de pie sobre la gran
piedra haciendo equilibrio, “estoy
bien, tranquilos, aquí no ha
pasado nada. Jo, no me dio tiempo
a ver el delfín”, desatando la
risa entre los compañeros.
Bernard, que pilotaba la zodiac se
llevó un fuerte golpe en la
mandíbula. En la quilla del barco
se hizo un agujero.
La
cosa no quedaría ahí. Consiguieron
pasar por el canal con el motor
levantado, remando y una cascada
ascendente de 5 metros les impidió
continuar hasta el punto deseado,
por lo que ataron la zodiac y
siguieron caminando, bordeando el
seno. Al volver, la marea había
bajado más de lo previsto, dejando
la zodiac de unos 700 kilos de
peso, sobre las piedras. Estaban
bloqueados hasta que subiera la
marea dentro de 6 horas.
Samuel observó que el río estaba
encauzado en su parte izquierda.
Había una acumulación de piedras
que no era natural. Posteriormente
se confirmaría la hipótesis de que
fue construido por los kawesquar
para arrastrar sus canoas en este
tramo, en su paso de barros Luco a
la zona Este de la isla. Ahora
sólo le dio la idea para hacer lo
mismo, y construyeron un “canal”
para arrastrar la embarcación
hasta el agua, quitando las
piedras más grandes y ayudándose
de madera para desplazar la ya
castigada quilla.
Entre tanto, se había contactado
por radio con los compañeros que
habían ido a otra zona ese día.
Los esperaron antes de la parte
poco profunda. Habían tomado la
ruta para volver hasta el
campamento con el GPS y dejado una
luz en el campamento, lo que
posibilitó el regreso en plena
noche navegando por los oscuros
canales.
El
día 10 tenía que venir el “Del-Mar
II” a buscarlos pero un fuerte
temporal con olas de 7 metros le
impide salir de Barros Luco, donde
está con otro equipo y los
Kawesquar.
Esa
noche el viento rompe la tienda
comunitaria y entre las 2 y las 5
de la mañana luchan por
conservarla y por no perder todas
las cosas que se guardaban en
ella, entre ellas a Bernard y Stef,
que dormían ahí…

El
día 11 les vuelven a confirmar que
siguen sin poder recogerlos.
Empiezan las bromas, mil y una
ideas sobre supervivencia. Se
acabó el café ¡oh, catastrofa! Y
escasea todo los demás, aunque
tenían calculado para tres días
más por si pasaba ésto
precisamente…pero no saben cuánto
tiempo seguirán bloqueados. La
infusión de orégano no se la
recomiendan a nadie. Cuando el día
12 se acaba el tabaco, los no
fumadores esconden la última bolsa
de té.
El
tiempo está horrible ¡Ayayema ten
Piedad! La lluvia constante, el
fortísimo viento, la mar
impracticable, el campamento está
convertido en la auténtica
“ciénaga de shrek”, o paraíso de
la familia Adams-monster.
El día 13, el
viento había parado, sólo quedaba
la incesante lluvia. Eran las 10
de la mañana y pocos se habían
animado a salir de las tiendas. A
la voz de Alan: “¡¡en dos horas el
barco está aquí!!” el campamento
se despierta y olvida la lluvia y
el barro y una renovada energía
les ayuda a recoger todo para
partir, al fín, hacia el ansiado
refugio de Guarello.